La libertad no debería ser vista solamente como una palabra que nos otorga los permisos para hacer cualquier cosa que deseemos, sin tomar en cuenta ni respetar las normas de la sociedad y a quienes forman parte de ésta.
La libertad debe ser, indudablemente, considerada como un derecho al cual todos tenemos acceso y del que todos podemos gozar. Sin embargo, a pesar de ser un derecho inexcusable que tiene el Estado con los ciudadanos, estos no pueden intentar beneficiarse de ella, por la mera razón de que es obligación de los demás brindársela, debido a que todos debemos saber aprovecharla hasta ciertos límites que son impuestos por las leyes y normas que rigen una sociedad y que necesariamente deben ser impuestos y, consecuentemente, obedecidos y respetados por los ciudadanos que pretendan forman parte de un todo, como en este caso es la nación que los acoge.
Intentar ampararse en los derechos tras cometer un delito o acto indebido es, en mi opinión, una muestra innegable de cobardía, debido a que el responsable busca refugiarse para no dar la cara por lo que ha hecho cuando debería afrontar sus acciones.
Este es un tema para analizarlo con gran interés, debido a que está presente en todas las actividades que realizamos diariamente. Indiscutiblemente, forma parte de nuestras vidas, ya que gozamos de libertad, uno de los mejores privilegios que tenemos porque con él estamos permitidos a aprovechar un mundo inmensamente bello que fue hecho especialmente para nosotros y, afortunadamente, podemos salir cada mañana y deleitarnos mirando al sol brillar.
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