domingo, 16 de noviembre de 2008

¿Muerte o libertad?

Con respecto al caso Serrano, puedo mencionar que a mi criterio condenar a pena de muerte a un hombre en pleno siglo XXI no puede ser visto como un avance ni mayor eficacia en los procesos de justicia y aplicación de leyes. Para mí es indudablemente una involución de la raza humana, la cual no actúa ya como una especie superior, sino por el contrario se asemeja críticamente a sus antepasados de principios del mundo, por tratarse de individuos tan faltos de conocimientos y de inteligencia limitada.
El simple hecho de querer "hacer justicia" por el mismo o peor medio por el que se cometió cierto crimen o delito, no es un acto de "rendición de cuentas", sino tal vez es el deleite inconciente o peor aún, conciente de quienes han sido víctimas o sujetos cercanos a la víctima, de ver sufrir al culpable y hacerlo pagar por lo que hizo. Por lo general, las personas se sienten humilladas y desvalidas cuando no se logra capturar al responsable de determinado delito o cuando éste a pesar de haber sido atrapado queda impune y es declarado inocente frente a aquellos sujetos que sufrieron una pérdida o justo frente al principal afectado.
Lamentablemente, hoy en día, para sentirse satisfechas y "útiles", las personas ya no sólo necesitan saber que el omisor del crimen ha sido privado de su libertad, sino que también desean que éste padezca lo que su víctima tuvo que afrontar o algo peor, por cuestión de venganza, con el fin de darle una lección o simplemente de humillarlo y agredirlo.
En mi opinión, la sociedad no debe manejarse de esta manera. Suponiendo que somos entes civilizados, inteligentes y evolucionados, deberíamos encontrar otros métodos de aplicación de justicia y no poner en práctica aquellos que se contraponen totalmente a lo que pretendemos a decimos ser.
En esta ocasión, lo que estoy defendiendo no son simples teorías; esta vez se trata de un caso real. Un hombre que podría ser inocente fue condenado a pena de muerte, es decir, será privado de su vida por un crimen que probablemente él ni siquiera cometió. Y, aunque lo hubiese hecho sigo considerando que asesinarlo no es la mejor solución que la justicia pudo o podría hallar para hacer pagar a Serrano por el supuesto delito cometido.
Miembros de la policía y justicia estadounidense están jugando a ser dioses, pretendiendo arrancarle la vida a un ser humano o en el mejor de los casos no lo harán, pero basta con saber que son ellos quienes deciden sobre un asunto de esta magnitud, que jamás podría ser tomado a la ligera ni por conveniencias o superficialidades.
Por desgracia, para Serrano la justicia y leyes de EE.UU no han encontrado un punto intermedio en su caso, en el que tendría la posibilidad de permanecer encarcelado durante largo tiempo, pero mantiendo siempre en pie la oportunidad de mostrar que es inocente (en caso de serlo) o permanecer detenido hasta que cumpla su sentencia o morir en la cárcel, pero a causa del tiempo y en circunstancias naturales y no porque alguien más le ha quitado la vida.
El empresario ecuatoriano, por ahora tiene a la vista dos únicas opciones: conseguir su libertad luego de demostrar su inocencia o morir a manos de una justicia que no está siendo razonable, aún si se tratraría de un verdadero criminal. Todos tenemos una duda sobre el futuro de Nelson Serrano, ¿obtendrá libertad o muerte?. Aún no podemos responder a esta interrogante, sólo el tiempo, las pruebas a favor o en contra y el juez encargado de su caso, finalmente lo dirán.

No hay comentarios: